Categoría: El blog de Noelia (página 2 de 5)

¿Seguimos? ¡Sí!

Pues aquí le vamos, una vez más a pluma y papel.  La verdad es que el embeleco del vlog me encanta (sí amigos, es un “vlog” porque es un VIDEO blog) pero estoy consciente de que tengo que hacer un poquito más de research para conseguir los juguetitos o “gadgets” que necesito para “pimpiar” mi estudio de grabación móvil.

Desde que subí ese primer video, miren que he recibido sugerencias.  Que si el “stand” para aguantar el celular fijo, que si debo irme más sofisticada y cambiar el celular por una camarita go-pro.  Me han sugerido desde temas que tocar, me han dicho que debo dar el tour de mi carro (para conocer ese rinconcito desde el que he escrito por tanto tiempo), por si fuera poco, me han sugerido que les permita acompañarme en mis visitas al taller, para poder tomar nota de las orejitas para su vehículo.

En fin, yo que creía que llevaba escribiendo tanto tiempo, y resulta que esta aventura apenas comienza, así es que abróchense los cinturones que ¡ahora sí que vamos a dar La Milla Xtra!

Un, dos, tres ¡grabando!

Ok, esto puede cualificar como un poquito de locura, y otro poquito de atrevimiento.  Me tiré la maroma de tratar de grabar mi primer video blog.  ¡Cójanlo con calma conmigo, que estoy aprendiendo!  (pero creo que ya le voy cogiendo el gustito)

¡A ver qué me invento!

Ay amigos de La Milla Xtra, no sé si ustedes están en las mismas, pero como que la llegada del mes de mayo llega con su propio puñado de retos.  El año escolar está en la recta final (se acercan los exámenes finales, fin de clases, principio de verano, exceso de ocio), pero igualmente, uno parece estar más tiempo en la calle de lo usual.
No sé si es que uno anda apagando fuegos, buscando materiales para todos esos proyectos de fin de curso, o es que ya estamos anticipando la necesidad imperante de buscar un campamento antes de que los hijos empiecen a trepar paredes y andamos de una feria de campamentos a la próxima, pero me siento que vivo en el carro, que el baúl del carro empieza a parecer un gran closet dónde se acumulan los materiales de cuanto proyecto existente,  y que cada vez son menos los “intermedios” que me permiten sacar mi bolígrafo para ponerme a escribir.  ¡Pero que no cunda el pánico! Que este desahogo es justo y necesario para mantener la cordura.  Tranquilos, que ya algo se me ocurre, y mientras tanto, sigo corriendo, escribiendo, y tratando de dar “la milla xtra”.

“Como el carrito del gas”

Hoy, posiblemente por lo ajetreado del día,  reflexiono sobre una muy nuestra y que aún busco su origen.  “Ando como el carrito del gas.”  Lo hemos escuchado mil veces, y la hemos usado mil veces más.  Lo curioso es que nadie sabe de donde viene, todo el mundo la utiliza y más aún me parece súper interesante podemos saber exactamente lo que dicen, sin decir nada.

 

  • ¿Y tú qué has hecho hoy?
  • Pues he estado como el carrito del gas.

¿Qué es el carrito del gas y qué hace todo el día? Pues a saber, porque yo lo que he hecho es ir a la escuela, hacer diligencias, ir al colmado, etc.  

Nada, que me he quedado con la duda del origen de este dicho popular y Google no ha cooperado para ayudarme a salir de la incógnita, así es que amigos de La Milla Xtra, cuento con ustedes.  ¿De dónde sale la frase?  Vamos, yo sé que entre nuestros lectores habrá quien nos ilumine, y nos saque de dudas.  Mientras, y con el listín de tareas a medias, guardo el bolígrafo y la libreta, doy vuelta a la llave y sigo… como el carrito del gas.

Chapaletas no incluidas

Ustedes saben, porque ya nos conocemos, cuánto tiempo paso en el carro.  Saben que no existe tapón al que le tema, ni distancia a la que le saque el cuerpo.  ¿Pero saben cuando NO me van a encontrar en el carro?  En medio de un aguacero torrencial, tormenta tropical o “chubasco repentino”.  

HELLO!  Parecería sentido común, nuestro reportero del tiempo favorito no hace más que decir que las carreteras están en condiciones precarias dada la cantidad de agua recibida, y al parecer, eso es suficiente para despertar a los intrépidos.  Una invitación a sacar el superhéroe en ti, a llamar a los poderes de Aquaman, Nemo y la Sirenita a salir en tu nave omnipotente a conquistar el mundo (y la Martínez Nadal).

Gente, cuando las condiciones del tiempo estén así, y los reporteros del tiempo te dicen que te quedes en casa, ¿qué tal si les haces caso y te quedas en casa?  Basta ver las imágenes de los autos que no volverán a ser los mismos (ni a oler igual). ¿Tú saldrías a la calle con una venda sobre los ojos?  ¿No verdad? Con los ojos cerrados no hay quien vea los hoyos en la carretera.  ¡Ajá!  ¿Entonces por qué arriesgarte? ¿Porqué poner en riesgo la vida tuya, la de tus pasajeros, y la de los demás en el auto?  No hay razón.  Además, si los autos se hubieran hecho para navegar las carreteras de Puerto Rico bajo un soberano aguacero, vendrían con chapaletas.

O guías tú o guío yo

Los otros días me topé con un meme que me hizo la mañana.  Preguntaba sobre la veracidad de los conductores del asiento posterior, y la contestación era sencilla.  FALSO: No existen, por eso es que hay guía y pedales solo en la parte anterior del carro.

A todos nos pasa, siempre tenemos ese familiar a quien ofrecemos (o acordamos) darle pon de aquí a allá.  La mayor parte de las veces, inocentemente comienza con una sugerencia, “oye, yo usualmente cojo por la central.”  Otras, es un poquito más directa “hazme caso y coje por donde yo te digo.”  La realidad es que en cualquier otra área de tu vida, una sugerencia no suena tanto como una ley seca y una ofensa personal.  Tu carro es un área tan personal, tu dominio particular, tu reino, que nada ni nadie puede venir a dar órdenes, desde cambiarte tu estación de radio favorita hasta decirte cómo conducir y qué ruta tomar.  ¿Nos saca de tiempo no?  Pero al parecer, la ira no es infundada y me di a la tarea de buscar cuántos se sienten como yo.  En medio de mi búsqueda, me encuentro con un artículo británico que ofrece cifras interesantes.  Cuando buscan las principales razones para distracciones en el auto, los números no mienten*:

  • 31% otros pasajeros
  • 27% estar cambiando música mientras se conduce
  • 20% estar comiendo y bebiendo en el vehículo
  • 51% conductores del asiento posterior

Entonces, ¿cuál es la solución?  Sé sincera.  Diles que aunque su consejo es apreciado, puede ser una distracción mientras conduces.    Sé amable y ofrécele la opción de conducir, como medio para solucionar el problema.  Antes de arrancar con un conductor de asiento trasero, ármate de paciencia, planifica tu ruta, pon la música en el carro y ocúpalos con alguna tarea.  Piensa que la travesía es temporera y las relaciones son a largo plazo.  Ahora yo, que voy de camino a recoger a mi mamá…. trataré de aplicarme el cuento.

 

*Fuente: Back seat drivers cause seven accidents near misses, chances you're guilty.

Mi carro es mio-mio

2:21 pm, viernes estacionada en casita

Ay, yo tengo que confesarles algo.  Nunca me he sentido como una persona obsesiva-compulsiva.  Tampoco he sentido que soy esta ultra-fanática de los carros… hasta esta semana.  No sé si a ustedes les ha pasado, pero esta semana tuve que intercambiar autos con mi marido.  Tenía visita y mi guagua era más cómoda para el carreteo de sus invitados.   En cambio, me tocó a mí, su auto deportivo.  ¿Suena como tremendo trueque, verdad?  En teoría, parecería que había salido yo ganando.  Un auto deportivo, modelo más nuevo que el mío ¿cómo quitarme par de años de encima? ¿Botox sobre ruedas?  Ay, pues no.  Ahí es que me enteré de que soy muy maniática y menos “chic” de lo que pensaba.

Mi carro es mi santuario.  No solo escribo desde aquí y me lleva y me trae, sino que me doy cuenta de que mientras más tiempo paso en él, más uno lo personaliza.  Aquí sé donde está todo.  Tengo los gadgets que quiero y que necesito para facilitar mi vida.  Mi carro me conoce, tiene la temperatura a mi gusto, el asiento a mi altura.  

Esta semana, lo extrañé.  Me sentí disfrazada en un auto que no era el mío, perdida en la vía con este extraño.  Changuería full, estoy clara.  Pero sirve para establecer una vez más lo importante que son los autos en nuestra vida.  Los autos son más que un lleva y trae y mientras yo esté de vuelta en el mío, ¡y seguiré escribiendo!

Y a veces, no tengo prisa

23 de marzo de 2017, 1:25 pm Avenida Isla Verde

Hoy sí que no me molestan las bocinas, el tapón ni el estruendo.  Estoy cómodamente estacionada en el paseo.  Hoy llegan #losnuestros, nuestro #teamrubio y aquí no hay prisa que que valga.  Hoy no molesta el tapón, ni el estruendo de las bocinas, que curiosamente suenan más alto que cualquier otro día en la hora pico,  pero hoy su sonido es contagioso, casi agradable.

Hoy, mi carro es mi boleto de palco, nah, mi boleto en arena, para presenciar un chin de historia enmarcado en el bullicio colectivo de mi isla.  Mientras miles se siguen sumando, aumenta el bullicio, y cada uno desde su “asiento VIP” se une en una expresión de pueblo de las que me encantan, de las que erizan los pelos y nos aprietan el pecho.

Hoy escribo menos y siento más, desde la misma comodidad de mi vehículo y segunda casa porque hoy, el que me lleva y me trae, el que me facilita la vida y me hace posible el recogido de la escuela, las idas al colmado y la transportación cotidiana, me acompaña a que seamos testigos de la historia.

Si supieran que su vida es mi reality

5:25 p.m., en el bendito tapón del Expreso Las Américas

Tranquilos, hago la salvedad ante nada de que no estoy texteando mientras conduzco (aunque les digo que este bumper-to-bumper me da para redactar mi autobiografía antes de llegar a la salida de Buchanan). Si son asiduos lectores de La Milla Xtra, sabrán ya, que hoy día la tecnología nos permite dictar nuestros pensamientos mientras mantenemos las manos al volante.

Hoy, para variar, he decidido hacer algo diferente y esta hora del tapón no la cojo para desconectarme, para la introspección, la solución de problemas o para el baile, sino para ver y observar alrededor mío como mis compañeros de la hora pico deciden pasar este rato en el que parece detenerse el tiempo, y no saben lo que me he divertido.

He optado por construirle las historias a mis compañeros conductores, con todo y libreto, y algo de música, claro. ¡Es que sus vidas son mi reality! Como he disfrutado ver a la pareja del vehículo de al frente, bailando, ¡SI, BAILANDO! como si el tapón les provocara felicidad – o una oportunidad para trabajar el “upper body.” He visto a la señora del carro de al lado darle al guía sin piedad, en un ataque provocado seguramente por alguna pocavergüenza causada por algún programa radial y he visto a madre e hija encapsuladas en una minivan de risa cuyos ojos, en medio de la pavera, apenas le permiten ver el carro de al frente.

Pero sobre todo, ¡qué mucho rubio he visto hoy! No el que nació con genética que lo predispone para una cabellera dorada, pero el rubio que inhaló peróxido con tal de mostrar a viva piel (o cabello) lo orgulloso que está de su equipo de pelota, porque hoy ¡todos somos Puerto Rico! #TeamRubio

Rumbo a la primera cita

2:05 p.m., estacionamiento de la escuela de Ernesto: ¡Ay amigos de La Milla Xtra! Hoy, me van a tener que perdonar el ponerme el sombrero de consejera, pero miren la situación.  Una muy buena amiga, se encuentra ante su temida, e igualmente excitante, primera cita con un potencial marchante.  ¿El gran dilema?  No señores, no es la ropa que se va a poner, ni la película que van a ir a ver, ¿su gran disyuntiva?  ¿DE QUÉ VAN A HABLAR EN EL CARRO?  ¡Ay amiga mía! Si los problemas del mundo fueran así de fáciles para resolver.

Después de contestarle lo primero que me venía a la mente – que dejara la changuería, que no fuera boba y que de seguro algo se le ocurriría, me puse a “googlear” un poco.  Total, hoy llegué temprano a buscar a Ernesto, y esto me parece mucho más divertido que seguir dándole “refresh” a mi timeline de Facebook.

Comparto con ustedes – por si acaso están en las mismas- algunos de los “tips” que encontré, y que espero que les saquen de aprietos.

  1. Evita temas controversiales.  Lo mismo que te decía tu abuelita todavía aplica.  Evita temas de religión y política a no ser que estén relacionados con el lugar o evento al que se dirigen.
  2. Opta por charlas triviales.  Estas son las conversaciones “light” que a veces las personas evitan porque tienen un desespero por profundizar, pero estas conversaciones también pueden ser útiles. Te permiten conocer mejor a la otra persona sin el factor estrés o incómodo.
  3. Presta atención a tu alrededor.  Más allá del tapón, puedes comentar sobre el grupo musical que viene en concierto (y que acabas de ver en un billboard en el expreso) o del tipo de comida que te gusta al pasar frente a tu restaurante favorito.
  4. Prende el radio (¡o el app!).  Así conoces sus gustos musicales… y ves cuán compatibles son con los tuyos.
  5. ¡HABLEN!  Aprovecha ese ratito sin interrupciones para conocer los intereses de esa otra persona.  Habla sobre sus pasatiempos, cuáles son gustos, qué hace en su tiempo libre, etc.

Así como le dije a mi amiga, le digo a ustedes, como dicen en buen español, “go with the flow!’  Aprovechen esta antesala a la cita para conocerse mejor… ¡y para planificar la próxima!

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